Mar05302017

Última actualizaciónJue, 20 Feb 2014 2am

Back Usted está aquí: Home Especiales Alex Rossi, el otro crack que también corría

Alex Rossi, el otro crack que también corría

08 Septiembre 2014 -  by Perú Hípico

Los hinchas de Universitario de Deportes, lo recuerdan casi con devoción. Los del Sporting Cristal, como un verdugo. Era el 19 de noviembre de 1995 y se jugaba el clásico moderno entre cremas y celestes por el octogonal de ese año. El Nacional reventaba de gente y explotó más a los 74 minutos cuando Alex Rossi, el delantero brasileño que jugaba para los de Odriozola anotaba el 2-0 definitivo.

Sí, el futbolista que inspiró el nombre del hoy potrillo campeón de la hípica peruana.

A mediados de aquel 1995, Sergio Markarián había jalado para su equipo a Alex Sandro Rossi, un melenudo rubio brasileño nacido en Porto Alegre en 1968. Había lucido su talento por el Sport Club Internacional de Brasil, por el Cerro Porteño de Paraguay y por Rosario Central y el Banfield de Argentina.

Llegaba a un club que tenía un equipazo. Giuliano Portilla, Álvaro Barco, Roberto Martínez, el ‘Puma’ Carranza, Jean Ferrari, el ‘Chucky’ Torrealva, el ‘Cuto’ Guadalupe. Era el más temible adversario que el Sporting tenía en su camino hacia el bicampeonato. Y aunque ese año los rimenses lograron la segunda estrella de lo que sería el inolvidable ‘tri’ completado en 1996, el gol que les hizo Alex Rossi aquél 19 de noviembre siempre quedó ahí metido en la historia del celeste más afiebrado y que de cuando en cuando es recordado por el crema más odioso.

Jean Ferrari había hecho saltar a la Trinchera en el minuto 2 y le daba la ventaja a los locales de forma temprana. Pero en el minuto 74 la historia de aquel partido se cerró. Portilla despejó con la cabeza y Rossi cogió el balón en tres cuartos de cancha. La pelota dando botes y el delantero dominándola con todo lo que podía: El pecho, el muslo, la zurda. Corrió cerca de 60 metros perseguido por el Camello Soto, quien no lo alcanzó pese a los trancazos que solía dar.

Cual corrida de purasangre, Alex Rossi dribleó hacia la izquierda ante la salida del recordado portero Julio César Balerio y cuando todos pensaban que patearía con la zurda, decidió cambiar y definir con la diestra. La pelota se sombreó por encima del Viejo y se metió en el medio del arco. Un golazo, sin duda. (VER VIDEO).

Este Alex Rossi, el futbolista, corría y mojaba. Duró una temporada en la ‘U’, hasta mediados del 1996 y luego recayó en el Corinthians, donde terminó jugando sus últimos años hasta el 2003, cuando se retiró del fútbol profesional, ya que quería acompañar a su padre Jose Alexandre Rossi, enfermo de cáncer y a quien consideraba su ídolo máximo.

Al año siguiente, su padre falleció y Alex cayó en una depresión que hasta hoy lo persigue. Hace unos meses el medio brasileño Zero Hora publicó un artículo sobre los tristes momentos que enredan la carrera del otrora delantero.

La muerte de su padre, la pérdida de la finca y la abrupta separación de su esposa Vanessa Eker –con quien estuvo casado 12 años y tuvo dos hijos, Sandro y Bruno– lo sumergieron en el mundo de las drogas. La cocaína y el crack eran ahora la compañía que le volvía a recordar las tardes de gloria.

Así lo encontró Zero Hora en un centro terapéutico de Ivora, en Río Grande do Sul. Había llegado en un cuadro crítico, con una sobredosis que no daba un buen pronóstico. Pero lograron desintoxicarlo y el ex futbolista pudo ganarle a la muerte. Hoy, en vías de recuperación, Alex Rossi cambió la melena por la cabeza calva y el físico de atleta por un cuerpo flácido, agrietado por las drogas y la tristeza máxima.

Pero lucha. “De nada sirve decir que no lo volveré a hacer. Simplemente nunca lo hagas”, deja como mensaje y reflexión Alex Rossi, el futbolista, el crack que también corría.

 

Crédito de foto: Tadeu Vilani / Zero Hora

Modificado por última vez en Lunes, 08 Septiembre 2014 16:08

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.