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Zeide Isaac, el caballo de fierro, el viajero frecuente

08 Septiembre 2014 -  by Néstor Obregón Rossi

Cuando se haga un listado de los recientes grandes caballos que destacaron en la hípica peruana, el nombre de Zeide Isaac (USA, Freud) va a estar entre los primeros, sin ninguna duda. Por su nobleza, por su entrega, por todo lo que dio en las pistas y la forma cómo representó a la hípica peruana en el exterior, se ganó su sitio en la historia reciente de nuestro turf.

Hijo de Freud (Storm Cat) y Winning Agenda (Twilight Agenda), Zeide Isaac nació el 19 de abril del 2005 y fue importado por Isaac Gallsky para defender los colores de su Stud Polo Norte. Fue puesto bajo la supervisión de Jorge Salas, quien guió los primeros entrenamientos del cariblanco.

Al haber nacido en abril, las posibilidades de que pudiera llegar a correr las coronas del 2007 eran bastante remotas. Pero bien podemos decir que perteneció a esa generación que encabezó Tomcito (USA, Street Cry) y que integraron otros destacados caballos como Granizo, Golden Rock, Código de Honor, Fortanyo, Faraqueen, Betania, Lord Mateo, entre otros.

Zeide Isaac debutó un 13 de octubre del 2007 llegando segundo en una condicional sobre 1000 metros, perdiendo en 58s40 y por un cuerpo ante Yamil Junior (USA, Ritcher Scale), caballo que posteriormente fuera Premio Postín de la Milla. Quince días después, el 18 de octubre, volvió a correr otra condicional sobre 1.000 metros y cayó vencido ante Poligold (Play The Gold) por dos cuerpos y también en 58s40.

Fue cuando Jorge Salas decidió castrarlo bilateralmente debido a su fuerte genio y a que presentaba un problema testicular que no le permitía actuar con normalidad. El resultado no se hizo esperar. Zeide Isaac reapareció ganando el 15 de diciembre clavando 58s0 y 6 3/4 cuerpos sobre Tronazo (Tango). Desde ahí iniciaría su camino al estrellato.

Definitivamente Jorge Salas ya lo veía con el potencial de una estrella que podía ser capaz de alcanzar niveles inesperados, dada su fuerza para salir corriendo ligero y ese paso contundente y firme para no dejarse vencer tan fácilmente.

Tras completar sus condicionales el 28 de setiembre del 2008, incursionaría en el campo clásico. Fue segundo en los clásicos Batalla de Tarapacá (L) y Laredo (L) y luego lo anotarían, en enero del 2009, en el Clásico Ciudad de Lima (G2), buscando su clasificación al GPI Latinoamericano (G1) que ese año se disputaría en Cidade Jardim, Sao Paulo.

Pero hubo un hecho que marcó el destino del caballo. El Stud Polo Norte había puesto en liquidación a su plantel. Así, cuatro días antes de la carrera, el 15 de enero, el Stud Manning se adjudicó al caballo que en ese momento era el favorito de la cátedra para ganar la primera prueba clasificatoria que daría el pasaje a Brasil.

Toda vez que los programas oficiales ya estaban publicados, Zeide Isaac no podía aparecer como “pareja” de Soy Franco (USA, Gulf Storm), el representante del Manning en esa competencia. Por lo que su nuevo propietario decidió que corra por los colores del Stud Miami.

Lo que hizo Zeide Isaac aquel domingo 18 de enero fue un paseo. Tomó la punta y no hubo poder alguno que pudiera con él. Le estiró 3 1/2 cuerpos a su nuevo compañero de corral, Soy Franco, y ya se hablaba de la aparición de una figura estelar en la hípica peruana.

Para que ello fuera posible, el hijo de Freud –que ya estaba bajo los cuidados de Juan Suárez– debía demostrar su talento en Brasil. Debía evidenciar ese progreso que semanas antes ya había lucido en Lima, aunque la tarea no era nada fácil.

EL PRIMER LATINO

El Gran Premio Latinoamericano (G1) tenía 3 ‘mega estrellas’ que acapararon la atención de la prensa: Hot Six, el campeón juvenil de Sao Paulo; Life Of Victory, reciente ganador del GP Carlos Pellegrini; y Last Impact, la mejor aparición de la hípica chilena de los últimos años. El representante peruano asomaba, acaso, como una sorpresa en la carrera.

Y vaya que fue una sorpresa. Ante un sol inclemente (más de 30 grados centígrados) y pese a que se mostró nervioso en los minutos previos, Zeide Isaac fue un puntero decidido en ese internacional que se disputó el 14 de marzo. Fue presa de sus propias velocidades y pecó al estirar el lote cerca de 6 cuerpos antes de llegar al kilómetro final.

En la última curva, luego de varios intentos por parte de su jinete Benjamín Cacha Padilla, pudo ser aquietado, pero antes de entrar a la recta recibió un fuerte golpe que lo mandó hacia la baranda interna, desestabilizándolo por completo.

Así, su conductor tuvo que rearmar al valiente caballo y éste respondió, regresando con fuerza desde los últimos 120 metros. Lamentablemente la meta ya se encariñaba con Hot Six, que había aparecido del fondo para acabar con todo. Zeide Isaac, en una de las más importantes actuaciones realizadas en Brasil por parte de la hípica peruana, sumó el segundo puesto, ante la sorpresa generalizada de la prensa internacional.

NUEVA CLASIFICACIÓN

Zeide Isaac regresó a Lima con una propuesta de compra que se fue diluyendo con el paso de los meses. En paralelo, las posibilidades de volverlo a ver en las pistas iban creciendo pero se tenía que planificar muy bien el retorno. Un caballo así ya tenía que ser tratado como una estrella. Así empezó su entrenamiento para tenerlo como protagonista en el Clásico Miguel Grau Seminario (G2), que se disputó el 4 de octubre. En el interín, la Asociación de Criadores acordó entregarle el Premio Postín como Campeón del Césped para el anuario julio2008-junio 2009. Era el primero de los cuatro galardones que recibiría en su campaña.

Aquél 4 de octubre, en el Miguel Grau, Zeide Isaac fue un puntero aguerrido y valiente, al que la reaparición le jugó una mala pasada, pues solo cedió en el final y perdió por nariz ante Buen Mar (Privalety Held) y adelantando por cabeza a Danger (Fregy’s) en un final de película.

Pero esto sirvió para dejarlo a punto para la clasificación al GPI Carlos Pellegrini (G1), que se disputó en Buenos Aires. El siguiente paso era jugarse su pasaje a la capital argentina en el Clásico Presidente de la República (G2), la otra gran carrera del pasto en la hípica peruana.

La actuación que Zeide Isaac brindó la tarde del 1 de noviembre fue una nueva demostración de que estábamos ante el mejor caballo pastero de nuestro medio. No partió en buenas condiciones pero eso no fue obstáculo para que alcanzara la gloria derrotando por 4 1/4 cuerpos a Danger, marcando 2min26s3 para la milla y media en el pasto, a solo 3/5 del récord histórico que ostenta Clapton (USA, Fly So Free) desde el año 2000.

Así se le dio una nueva oportunidad de representar al Perú en otra justa internacional, esta vez en la difícil pista del Hipódromo de San Isidro. Se dio el 12 de diciembre, pero dos días antes de la disputa del GP Carlos Pellegrini (G1) se conoció que su jinete sería el uruguayo Pablo Gustavo Falero, quien conocía a cabalidad el escenario.

Pero ahora Zeide Isaac iba con otro cartel. Ya no era el candidato a dar la sorpresa, sino una de las cartas a la que se miraba con respeto. La pizarra lo evidenció y acabó como uno de los cinco primeros cotizados en las jugadas.

Pero las ilusiones quedaron en la partida. Un ‘embudo’ a pocos metros de la largada neutralizó las posibilidades de que el caballo pudiera ser rival y aunque se sacudió rápido y alcanzó la delantera, poco le duró las fuerzas. Acabó a 10 cuerpos del campeón juvenil argentino Interaction (Easing Along), que fue montado por Edwin Talaverano.

Zeide Isaac cerró así un año espectacular, donde mantuvo esa producción pareja –nunca bajó del placé, solo en Buenos Aires– pero además se convirtió en ese caballo viajero que la afición hace tiempo reclamaba. Un trotamundos que exhiba sus condiciones y, de paso, renovaba la ilusión de tener en nuestro medio a un campeón internacional.

DOS CLASIFICACIONES A CHILE

Zeide Isaac regresó a Lima y no le bastó mucho tiempo para ponerse en forma nuevamente. Ni bien salió de la cuarentena apareció anotado en el Clásico Ciudad de Lima (G2) del 17 de enero del 2010, donde se reencontró con la victoria. La prueba era la primera clasificatoria para el GPI Latinoamericano (G1) que iba a disputarse en Santiago de Chile en marzo de aquél año, pero que se postergó seis meses, debido al terremoto que afectó el país sureño días antes de la competencia.

Aquella tarde dominical del 17 de enero, Zeide Isaac volvió a lucir esa calidad y clase que nunca perdió para decirles a todos que no había mejor caballo en el pasto que él, que la pista de césped del Hipódromo de Monterrico tenía un solo monarca.

En el Ciudad de Lima dejó claro que esa carrera de finales del año pasado no debió ser contada en su hoja de vida. Zeide Isaac volvió a ser el caballo lleno de calidad y sumó otra medalla de oro en su cuadro personal. Pero con el agregado que ahora no necesitó ampararse en el comando, sino que pudo manejarse satisfactoriamente corriendo colocado.

Benjamín Cacha Padilla, su conductor esta vez, no se subía sobre los lomos del campeón desde aquella histórica tarde, cuando Zeide Isaac entró segundo en el GPI Latinoamericano (G1 – 2.000 m, césped) de Sao Paulo, en marzo del 2009. Ahora, de nuevo en la silla del castaño, todo volvió a ser felicidad.

Salustino tomó la punta, pero Zeide Isaac se colocó segundo, haciendo un tren a la medida de ambos. Se notó cuando marcaron 22s78 para el primer cuarto de milla y 47s11 para los primeros 800 metros.

Pero bastó que Benjamín Cacha Padilla pusiera presión sobre el conducido por Carlos Trujillo para que el tren
se hiciera rápido y las cosas fueran cambiando. Casi cerca de iniciar la curva final, el puntero venía más jugado que su perseguidor y las miradas se voltearon hacia los atropelladores. Caíco (Riyadian) y Hit By Pitch (High Pitched) asomaban por fuera, en un avance que parecía ser letal. Más atrás y más abierto, Spicer Boy (Lemon Drop Kid) se ponía peligroso.

En los 400 metros finales, Zeide Isaac quebró por fin las posiciones de Salustino e inició su rush hacia la clasificación. Pero el caballo empezó a lucir esa característica de buscar hacia el lado exterior y se abrió unas líneas, dándole el paso a Caíco, que asomó con fuerza. Spicer Boy, abierto, aparecía imparable y las tribunas ya vitoreaban un final de infarto.

Pero el ‘internacional’ hijo de Freud sacó el corazón y la valentía para controlar por medio cuerpo a un Spicer Boy guerrero, que otra vez tuvo que conformarse con ser la escolta.

Zeide Isaac había regresado por lo grande. El caballo que clasificó justificadamente para el Latinoamericano de Sao Paulo y para el Pellegrini de Buenos Aires, lo hacía ahora para el internacional chileno. Lamentablemente el sismo que se produjo en Chile cambió los planes y hubo que reprogramar todo. Fue así como Zeide Isaac quedó puesto en descanso hasta que se anunció una nueva prueba de clasificación, el Especial Rumbo Al Latino (2.000 m, césped), en agosto de aquel año.

Pero antes de aquella competencia, la Asociación de Criadores le estaba entregando por segunda vez el Premio Postín como Campeón del Césped para el período julio2008-junio2009. Merecido por todo lo que había logrado hasta ese momento.

Antes de correr su segunda clasificación a Chile, el cariblanco fue anotado en el Clásico Pedro García Miró (G3 – 1.800 m, césped) donde cayó batido en el final ante Bradock (Keseff). La carrera lo dejó listo para tentar su nuevo pasaje al internacional.

Aquella prueba se disputó el domingo 8 de agosto y Zeide Isaac nuevamente cumplió su papel de puntero aguerrido. Peleando desde la partida junto a Al Kadir (Aljabr), Invincible Dad (Play The Gold) y el favorito Bradock –¡qué lote!– el caballo se paró en los finales, permitiendo que Soros (USA, Powerscourt) entrara fuerte en la definición y terminara pasando de largo para colocarle 3/4 cuerpos a Al Kadir y Bradock que fueron las escoltas. Invincible Dad completó el marcador rentado a 3 1/4 cuerpos y a medio largo remató el pupilo de Suárez.

Si bien los tres primeros habían logrado su clasificación a Chile, días antes del viaje Bradock quedó al margen debido a unas dolencias en la zona de la paleta, permitiendo que Zeide Isaac se suba al carguero para formar una delegación que buscaba hacer historia en Santiago.

EL LATINO DEL 2010

El viaje a Chile no fue del todo positivo para la delegación peruana. Al Kadir, acaso la principal carta peruana, acusó unos fuertes cólicos a su llegada a la capital mapochina y hasta 48 horas antes de la partida quedaba la duda de si podía correr la gran competencia sudamericana.

Entonces las miras estaban puestas en Soros y Zeide Isaac. El primero con todo el derecho a seguir evolucionando y el segundo con la gran posibilidad de ser aquél caballo que –luciendo los colores del Stud Miami– pudiera cobrarse la revancha en la pista donde en 1988 Misilero (de ese stud) perdió el ‘Latino’ ante el local Dorticós.

Chile, por ser anfitrión, era el favorito de la contienda. Pero además tenía en su nómina a una de las mejores apariciones del turf mapochino de los últimos tiempos: Belle Watling. Una espigada yegua que entrenaba Patricio Baeza y que lo había ganado todo en su país, convirtiéndose obviamente en la estrella de esa competencia.

“La reina”, como la llamaban en su país, tenía la tranquilidad de los grandes caballos. El autor de esta nota tuvo la suerte de verla en su corral en la víspera de la competencia y se encontró con una yegua mansa y relajada. Ella formaba la escuadra local junto a Shackleton, Papelón, Casablanca Star y Staccato.

Argentina solo tuvo la presencia de un gran exponente como Calidoscopio, mientras que Brasil iba con todo un poderío, encabezado por el Caballo del Año Sal Grosso y acompañado por Timeo, Luther y Rich And Famous.
Lo cierto es que la tarde del viernes del 17 de setiembre, Belle Watling dejó de ser la mejor yegua chilena de los últimos tiempos para convertirse en la reina de Sudamérica tras adjudicarse ante unas 50 mil personas la XXVI edición del GPI Asociación Latinoamericana de Jockeys Clubes e Hipódromos (G1 – 2.000 m, césped), disputado en el Club Hípico de Santiago.

Montada por Héctor Isaac ‘El Tito’ Berrios, se defendió con todo el coraje del mundo para controlar el embate del caballo brasileño Sal Grosso, que respondió a esas cualidades que antes de la carrera hablaban de él. Su triunfo en el GP Brasil (G1) lo avalaba y a la hora de la verdad, superó el cambio de línea que hizo la favorita chilena en los últimos tramos, rematándole solo a media cabeza.

Los chilenos Shackleton y Papelón, a 1/4 c y 3/4 c., completaron el marcador rentado, tras cerrar la carrera en 1min59s82.

La ilusión local se vivió hasta los últimos 350 metros, luego de que Zeide Isaac marcara el tren de carrera en un desarrollo que no parecía ser tan violento. Sin oposición, el caballo peruano tuvo agallas para controlar en primera instancia a la yegua, pero no pudo aguantar mucho y cedió. Llegó octavo.

Soros tuvo mala suerte. Venía segundo pero no pudo girar bien la mano contraria y se abrió varias líneas, perdiendo ubicación. Quedó último en ese momento, pero regresó en la recta y terminó décimo. El que no pudo hacer una buena actuación fue Al Kadir, al que le tuvo que afectar el problema estomacal ya comentado. Quedó último.

EL RETORNO

De regreso a Lima, Zeide Isaac volvió a reencontrarse con el triunfo. Fue en el Clásico Comando Íntimo (1.500 m, césped), en lo que se pensaba podría ser una nueva clasificación para el mitin de Argentina, esta vez apuntando al GPI Joaquín S. de Anchorena (G1 – 1.600 m, césped). Pero ese año no hubo un consenso para armar una delegación que fuera a tierras trasandinas y el cariblanca se quedó, con el objetivo de apuntar al GPI Latinoamericano (G1) del 2011 que se disputaría en San Isidro.

Pero en el camino, en su tienda decidieron regresarlo a la arena y tentaron el Clásico Hipódromo de Monterrico (G2 – 2.400 m), donde le tocó enfrentarse a un caballo como Interoceánico –por ese entonces el mejor de las pistas– y quedó tercero a solamente 4 3/4 cuerpos.

No fue una mala performance para el castaño del Manning, pero dicha competencia le pasaría una factura elevada. Porque la cercanía con las pruebas de clasificación al GPI Latinoamericano (G1) le terminaron jugando una mala pasada, ya que el caballo no rindió lo que se esperaba. Quedó octavo en el Ciudad de Lima (G2) y sexto en el Baldomero Aspíllaga (G3), disputados el 16 de enero y el 13 de febrero, respectivamente.

Había realizado el gran esfuerzo de correr tres pruebas de nivel en solo 7 semanas y en ese sentido el caballo no pudo aguantar el ritmo. Sin embargo, su reencuentro con el éxito llegaría en el Clásico Combate del Dos de Mayo (2.000 m, césped) donde el caballo pudo nuevamente establecer ventajas claras sobre Salustino al que le ganó por casi 4 cuerpos.

Lo que restó de aquel 2011 fue una seguidilla de figuraciones en el marcador, tanto en arena como en césped, que incluso dejaba la impresión de que el caballo había llegado a su techo. Pero se trataba solo de una merma en su estado, que quedaría en el olvido para la temporada 2012.

UN NUEVO AIRE

El nuevo año sería la última temporada de Zeide Isaac en Perú y su inicio fue una clarinada de que podía hacer un anuario espectacular. El caballo tuvo debut de sesión llegando tercero en el Clásico Ciudad de Lima (G2), pero por contratiempos sobre el caballo Sadir (USA, Artie Schiller) fue bajado al cuarto lugar.

Su revancha personal se dio un mes después, en febrero, cuando le ganó a Calypso (Privately Held) en el Clásico Baldomero Aspíllaga (G3 – 2.000 m, césped), marcando 2min01s20, es decir a 1s40 del record para la distancia, pero corriendo con baranda provisional.

Luego lo bajaron a la media distancia y el caballo no rindió como se esperaba. Fue cuando volvieron a subirlo a las dos curvas y anotó en serie los clásicos Coronel Francisco Bolognesi (L – 1.800 m, césped) y Pedro García Miró (G3 – 1.800 m, césped), con lo que aseguró por tercera vez el título de Campeón del Césped para el anuario julio 2011–junio 2012.

El momento del caballo se extendió para la segunda mitad del año. El 12 de agosto fue segundo en el Clásico Santorín (G3 – 3.000 m, césped) y luego ganaría el Clásico Almirante Miguel Grau Seminario (G2 – 2.000 m, césped), dipsutado el 6 de octubre.

EL SEGUNDO PELLEGRINI

Con ello fue a buscar su clasificación al GPI Carlos Pellegrini (G1 – 2.400 m, césped) de aquel año y fue anotado en el Clásico Presidente de la República (G2 – 2.400 m, césped), donde quedó quinto ante Cubage (Quintillón), Gocek (USA, After Market), Chispeao (Sharaf) y Don Américo (USA, Mr. Greeley).

Sin embargo, los dos primeros desertaron y el Stud Doña Licha –dueño de Don Américo– decidió tampoco llevarlo a la carrera, toda vez que ya tenía en Argentina a sus créditos Dr. Danny (CHI, Powerscourt) y Big Cazanova (ARG, Giant’s Causeway).

Chispeao y Zeide Isaac armaron la delegación nacional de aquel Pellegrini del 2012, a la que se sumó Melissa (Apprentice), la vencedora del Clásico Miguel Fort Magot (G2) y que luego había tenido actuaciones discretas en el Clásico Oscar Berckemeyer (G2) y Postín (G2).

En la víspera, un cuadro febril sacó a Big Cazanova de escena y dejó la carrera a merced del campeón argentino Indy Point. Pero a la hora de la verdad, el brasileño Going Somewhere apareció con fuerza en los últimos 200 metros y terminó pasando de largo, sometiendo al favorito.

Zeide Isaac, que ya enfrentaba su cuarto internacional fuera de Perú, se metió un carrerón, haciendo olvidar la decepción de no ver en la partida a Big Cazanova (Giant’s Causeway).

Cargando sobre los lomos el máximo peso que un jinete podía llevar en esta prueba y acusando 25 kilos menos en su peso normal de competencia, vino prendido desde la partida. Carlos Trujillo, conocedor de la forma de correr de este ‘trotamundos’, lo guardó a los palos y en la recta fue el primero en asustar a Indy Point. Se le coló por dentro y le presentó batalla. Todo un guerrero que defendió posiciones hasta los últimos 200 metros, allí donde apareció Going Somewhere.

Cedió, sí, pero con todos los ‘peros’ ya comentados. Se metió quinto a 6 cuerpos del vencedor es una carrera que confirmaba por qué era el mejor pastero de Monterrico de los últimos años, derrochando una nobleza y una calidad que se puede encontrar en pocos caballos de carrera.

LA CAMPAÑA EN ARGENTINA

Fue tan buena la carrera de Zeide Isaac, que en su tienda se animaron a dejarlo en Argentina, buscando aquel triunfo internacional que le venía siendo esquivo. Cabe señalar que previamente se habían hecho las gestiones para extender unos meses el plazo que SENASA establece para la residencia de un purasangre en el país trasandino. Así que superado los temas burocráticos, se puso en marcha el plan de armar la campaña del ‘trotamundos’ y se le confió el entrenamiento al ex jockey Jorge Caro Caro.

El primer reto de esta etapa –que sería la final en la campaña del cariblanco– se dio el 4 de enero del 2013 en el Clásico Botafogo (L – 2.000 m, césped). Allí, con Edwin Talaverano en controles, terminó en el cuarto puesto de Alamos, pero cargando unos pesados 60.5 kilos y dándole ventaja de hasta 9 kilos al vencedor. A finales de ese mes corrió el Handicap Churrinche (2.400 m, césped), también en el pasto de San Isidro y quedó tercero de Beside The Point, otorgándole 5 kilos de ventaja.

La cercanía del Clásico Vicente Dupuy (2.400 m) en la arena del Hipódromo de San Luis en La Punta, hizo que en el stud vieran la posibilidad de regresar a Zeide Isaac a la pista de arena. Las autoridades del hipódromo provinciano habían cursado la invitación con el fin de tener como una de las atracciones al caballo que se había ganado la fama de viajero y de representar al Perú en varios hipódromos del continente.

Zeide Isaac participó en dicha carrera teniendo en sus lomos a Martín Chuan. Siendo el segundo cotizado de las apuestas, corrió adelante desde el inicio, pero a mediados de la carrera, cuando los parciales cómodos indicaban que el caballo podía ser importante en la definición, presentó una hemorragia nasal que lo terminó ahogando y con la consecuente lógica reacción de su jockey: Sofrenarlo. El caballo terminó penúltimo, fuera de poste, ante el ganador Giacom.

Recuperado del problema, Zeide Isaac retornó a la capital argentina y volvió a sumar otros dos placé clásicos: Tercero en el Vilmar Sanguinetti (2.200 m, césped) y tercero en el Handicap April Talk (1.800 m). En esta última actuación el caballo ensayó venir desde atrás y eso pareció extrañarle, pues avanzó muy tarde para rematar al pescuezo del ganador. Fue la carrera en la que más cerca estuvo de salir ganador.

La prueba sirvió para dejarlo listo para correr el Clásico Belgrano (G2 – 2.500 m) en junio de ese 2013, clasificatorio a la BC Marathon (2.800 m). Se buscaba repetir el camino trazado por Calidoscopio un año antes, que tras imponerse en esa prueba clasificatoria, venció también en la afamada carrera estadounidense. Pero Zeide Isaac, con Trujillo en lomos, lució apagado, sin chispa, y nunca pudo estar en la carrera que terminó ganando Ever Rider.

El siguiente objetivo era tentar el Campeonato Palermo Verde, un circuito de tres clásicos en la grama del legendario hipódromo de la Avenida Libertador. Zeide Isaac, en su reducto principal, terminó alcanzando el segundo mayor puntaje del acumulado, tras un placé ante Soy Carambolo en el Clásico Chacabuco (G2 – 2.400 m, césped) y un tercero ante Fantastic Royale en el Clásico Comparación (G2 – 2.400 m, césped). En la última prueba, el GP General San Martín (G1 – 2.400 m, césped) el caballo volvió a sufrir de hemorragia nasal y terminó cerrando la marcha.

La gran carrera internacional seguía siendo esquiva. Fue cuando se decidió retornarlo a la arena en el Clásico Ciudad de Buenos Aires (L – 1.800 m) y el caballo volvió a tener un arrime, llegando tercero ante Thunder Fire en Palermo, reapareciendo a los tres meses, el 9 de diciembre. Se apuraron con él en ese tramo y cinco días después, el 14 de diciembre, se le repitió en el Clásico Tresiete (L – 2.000 m, césped) en el pasto de San Isidro, donde fracasó rotundamente.

Pero se le volvió a dar días de descanso y se le anotó el 10 de enero del 2014 en el Especial Distinguido (1.800 m) en Palermo, donde quedó segundo de Blue Snow. Fue la última actuación del trotamundos en su destacadísima campaña.

LA DESPEDIDA

No se le podía pedir más. Zeide Isaac había hecho todo lo posible por salir airoso a nivel internacional, pero pese a que no lo consiguió fue el campeón que dio batalla. Corrió 55 veces en seis hipódromos: Monterrico (Perú), Cidade Jardim (Brasil), Club Hípico de Santiago (Chile), San Isidro (Argentina), Palermo (Argentina) y San Luis (Argentina).

El saldo final arrojó 14 victorias (9 clásicos), 13 segundos (9 clásicos) y 9 terceros (9 clásicos), con premios que superaron los 150 mil dólares.

Fue un caballo que se midió con los mejores de la región como Belle Watling, Calidoscopio, Bradock, Interaction, Hot Six, Going Somewhere, Indy Point, Soy Carambolo, Life Of Victory, Last Impact y un largo etcétera de figuras que hoy son parte de la historia del turf sudamericano.

Es por eso que el pasado 31 de agosto se le rindió el homenaje que se merecía. Frente a las tribunas del hipódromo que lo vio nacer como estrella, realizó su último galope ante el aplauso de quienes supieron reconocerle todos los méritos logrados, derrochando la clase de un verdadero campeón y dejando en alto el nombre del turf peruano en el exterior. Porque podrá haber varios buenos caballos en la historia, pero como el ‘viejo trotamundos’ definitivamente no hay muchos.

Modificado por última vez en Lunes, 08 Septiembre 2014 23:52

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