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La pelota de trapo que rodaba en el corral de caballos

08 Diciembre 2015 -  by

No soy aliancista. Nunca lo fui y nunca lo seré. Pero el 8 de diciembre siempre será recordado con tristeza por tratarse de una de las fechas más lamentables de la historia de nuestro fútbol. Un avión Fokker F-27 cayó en el mar de Ventanilla, teniendo en su interior a todo el equipo del Alianza Lima, su cuerpo técnico y algunos hinchas, en 1987.

Pero si como aficionado al fútbol uno no puede dejar de entristecerse por este episodio, como hípico brota un sentimiento de nostalgia al recordar que el ahora club íntimo tuvo sus inicios en un corral de caballos.

Era 1899 y la calle Cotabambas, en el Centro de Lima, era un barrio distante a los acomodados y lujosos que embellecían la capital peruana de inicios del siglo XX. Sin embargo, en una de esas cuadras de la calle, dos prósperos empresarios, el peruano Augusto Bernardino Leguía y Salcedo (posterior Presidente de la República) y el comerciante inglés Henry Mathison Beausire (fundador de la famosa casa comercial que funcionó en Lima por varias décadas), habían decidido instalar el Stud Alianza, alojando a cinco caballos de carrera.

Leguía –quien en 1899 era Presidente del Jockey Club de Lima– ya había tenido una primera experiencia como fundador de caballerizas. De hecho, el libro Historia del Turf Peruano, de Jorge Young Bazo y Adolfo Vásquez Pequeño, señala que en 1893 fundó la primera escudería del que se tiene conocimiento en la historia de nuestro turf: El Stud Club Hípico, en sociedad con los señores Federico Wakeham y Leopoldo Ottenheim. Los colores de la caballeriza serían azul y blanco. Un dato que no debe pasar desapercibido, como veremos más adelante.

Según los datos que se consignan en el mismo Jockey Club del Perú, el Stud Alianza no debutó con el pie derecho. En 1899 ganó solo tres carreras y acumuló premios por 694 soles de aquella época. El Perú, por su lado, empezaba a recuperarse de la crisis económica-política-social a la que había caído durante la Guerra con Chile.

A diferencia del Stud Club Hipico, la chaquetilla de los jockeys del Stud Alianza era azul, las mangas negras y blancas, y la gorra negra. Un juego de colores distinto al blanquiazul, que había tenido la primera caballeriza fundada por Leguía.

Para 1900, el Stud Alianza ya había quedado tercero en la estadística de la Cancha Meiggs (las carreras se disputaban en el viejo escenario de Bellavista, en el Callao) solo detrás de otras escuderías poderosas: El Stud Mizpah, de propiedad de Mariano Ignacio Prado y Ugarteche; y el Stud Ampo, cuyo dueño era Baldomero Aspíllaga Delgado.

Para 1901, el Stud Alianza era ya uno de los más importantes de la hípica peruana y en el local de Cotabambas caían, cada vez con más frecuencia, unos adolescentes que habían entablado amistad con los trabajadores del stud, y que les permitían divertirse con una pelota de trapo, imitando aquel juego que habían visto practicar a los ingleses y que llamaban football.

Ese grupo de adolescentes, cuyas edades no pasaban los 14 años, serían los primeros socios de un nuevo club de fútbol, al que llamaron Sport Alianza, en homenaje al lugar que los había albergado para realizar su entretenimiento favorito.

Lo anecdótico es que pese a lo que muchos pensaban o habían escuchado, el Sport Alianza no lo forman ni los trabajadores ni los socios del Stud Alianza, sino ese puñado de entusiastas adolescentes que buscaban imitar lo que habían visto de otros grupos que por esa época empezaban a crearse en nuestra ciudad, como el Lima Cricket o los clubes de los alumnos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. La camiseta que los futbolistas vestían en el Sport Alianza era de color verde.

Según declaró Foción Mariátegui –ex preparador de los caballos de Leguía– en una entrevista que le concediera al periodista César Miró en 1951 y que fue recogida por la investigación que realizó el diario El Comercio a raíz de los 100 años de fundación del Club Alianza Lima (y del cual se obtiene la mayor cantidad de datos de la presente columna), él aceptó ser protector del Sport Alianza y usaría sus influencias con el dueño del Stud Alianza para apoyar a los jóvenes fundadores del club.

Si bien los años que señaló el siempre recordado Foción no parecen encajar con la historia real, los hechos que describe sí podrían estar ajustados a la realidad y es así como a inicios de 1911, la camiseta verde del Sport Alianza pasa a convertirse en la tradicional blanquiazul del Alianza Lima, en recuerdo no del Stud Alianza, sino del Stud Club Hípico, el primero que fundó Augusto B. Leguía. De ahí para adelante, la vida del club de fútbol se llenaría de gloria, éxitos, frustraciones y llantos, pero siempre sacando a relucir la clase que, como institución, nunca se vio manchada.

No conozco, particularmente, otra historia similar, rica en hechos, en curiosidades, en relación estrecha con la hípica. Es por ello que no podía dejar de recordar el vínculo de este tradicional club deportivo con la fiesta del turf, más aun si este domingo se disputará el Gran Premio, que recuerda la figura de Augusto B. Leguía. Tal vez ahí también se explique la razón de las muchas historias entre futbolistas y carreras de caballos, aunque eso sea motivo de una nueva nota, próximamente.

Modificado por última vez en Martes, 08 Diciembre 2015 22:57

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