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El Derby negado para El Armenio

30 Diciembre 2015 -  by Ramón Bueno Tizón

En los más de treinta años que tengo metido en la hípica, nunca había visto que el ganador de la Polla de Potrillos dejase pasar el Ortiz de Zevallos para ir directamente al Derby. En otras palabras, que el mejor potrillo de la generación desdeñase la segunda corona del turf peruano para concentrarse en la Cinta Azul. Lo que en buena cuenta implica saltar de los 1600 metros, que es la distancia de la Polla, a los durísimos 2400 metros del Derby, sin el paso previo e intermedio de los 2000 metros que se corren en el Ortiz.

Y esto fue lo que sucedió con El Armenio. El potrillo chileno que alista Félix Banda para el stud El Castillo ganó convenciendo a todos la tarde de la Polla, cuando pasó de largo a sus rivales con una atropellada fulminante, que recordaba el rush final que tenía Galeno. Por su docilidad y modalidad de correr, todo parecía indicar que El Armenio tenía el camino pintado para consagrarse en las siguientes coronas. Pero el mismo día que ganó la Polla, entre los festejos y los abrazos propios de la celebración, sus parciales soltaron un rumor que luego se confirmaría con el paso de los días: El Armenio iba a dejar pasar el Ortiz y sería reservado para correr directamente el Derby.

Los resultados los sabemos todos. El Armenio falló en el Derby sin explicación aparente, arribando a catorce cuerpos del ganador Nieto Mireyo. Sin chispa en todo momento, lento en las primeras distancias, venía último en la recta del frente y al final solo pudo llegar a medio lote. Totalmente intrascendente. En su tienda se dejaron entonces de disfuerzos y un mes después lo anotaron en los 2600 metros Gran Premio Nacional, la cuarta y última corona, que se corre en la pista de césped. El Armenio se rehabilitó y ganó cómodamente, respirando sin problemas la distancia y marcando una clara superioridad sobre sus rivales. A la luz de lo visto, resulta válido preguntarse: ¿Qué le pasó a El Armenio en el Derby? ¿Fue una buena idea no correrlo en el Ortiz?

Vayamos por partes. El stud El Castillo ha ganado todas las coronas de la hípica peruana, menos una. Justamente, el Derby Nacional. Mereció ganarlo en el año 2008 con Pechito, que venía de darse un banquete con los mismos rivales en el Ortiz y parecía bolo fijo en la Cinta Azul. Pero aquella vez, el jinete chileno Héctor Isaac Berríos estuvo fatal en la silla del hijo de Intérprete y regaló la carrera. Como se recuerda, Pechito apuró las acciones antes de tiempo, peleó con Tiza y Arponero al frente y se quedó sin aire en la recta final. Vino Lady Shatzi de refresco y lo pescó en el propio disco. Ese Derby se corría diez veces y las diez las ganaba Pechito. Pero la hípica es así. Y ciertamente, perder con el mejor potrillo la carrera más importante del calendario clásico peruano es un golpe muy duro de asimilar.

Por eso, cuando El Armenio ganó sobrado la Polla de Potrillos, en su corral no quisieron correr riesgo alguno. Ya sabían lo que es ganarse el Ortiz de Zevallos y no les interesaba tener otro en su palmarés. Ellos querían ganar el Derby, la máxima prueba de la hípica peruana, y se habían quedado con la miel en los labios aquella vez de Pechito. La idea era pues sugestiva y tentadora: dejar que los rivales directos se desgastasen en la segunda corona y preparar a El Armenio con calma y sapiencia para la Cinta Azul. Había madera y de la buena con el zaino nacido en el Haras Santa Sara de Chile. Incluso su preparador Félix Banda llegó a declarar lo siguiente en un portal hípico, cuando explicaba por qué El Armenio no correría el Ortiz de Zevallos: “Queremos agarrarlos cansados en el Derby porque a esa carrera apuntamos.” Y así fue. El Armenio no corrió el Ortiz pero en el Derby simplemente no caminó.

Alguien podría decir que El Armenio es un potrillo que no inspira salud por su manera de sacar las manos, sobre todo la izquierda, y más que estrategia fue una precaución no correrlo en el Ortiz. Si esto fuera cierto, no habrían repetido a El Armenio en el Gran Premio Nacional, a tan solo un mes de su fracaso en el Derby. Lo habrían parado, revisado, puesto en observación entre algodones y le habrían dado todo el descanso necesario. Pero no. El Armenio fue ajustado en regla tras su traspié en la Cinta Azul y a la hora del Gran Premio se puso en vereda y ganó con propiedad.

No hubo tampoco una lesión de por medio ni contratiempo alguno que sacara a El Armenio del Ortiz. Como se sabe, el Ortiz de Zevallos se corrió el domingo 4 de octubre de 2015. Ocho días antes, el 26 de setiembre, El Armenio aprontó los 1100 metros en 1’07”, rematando los últimos 600 en 37” y los últimos 200 en 11”. Cuatro días después del Ortiz, el 8 de octubre, El Armenio hace una tendida de 1800 metros en pelo y los descuenta en 1’55”, con finales de 37” y 11”2/5. Claramente, el potrillo estaba sano para el Ortiz. Y si no lo corrió, fue única y exclusivamente por decisión de sus allegados.

Personalmente creemos que es un crimen de lesa hípica negarle la posibilidad a un potrillo como El Armenio de convertirse en un triple o cuádruple coronado, por razones que obedecen al mero cálculo especulativo. No obstante ello, estamos convencidos de que cada propietario tiene el derecho de inscribir o no inscribir a su caballo en la carrera que le plazca. Que se equivoque o no, esa es otra historia. Y eso es lo que vamos a tratar de analizar a continuación.

A nuestro juicio, El Armenio falla en el Derby porque dio una ventaja enorme al dejar pasar el Ortiz de Zevallos. Mientras que sus rivales de turno ya conocían las dos curvas y habían cumplido con el camino lógico de subir primero a los 2000 metros y luego a los 2400 metros, a El Armenio, en cambio, se le pidió una tarea de titanes: saltar de los 1600, una distancia de vértigo puro como es la milla, a los severos 2400 metros, una distancia de largo aliento por donde se le mire. Se comió el paso previo, lógico y necesario en un potrillo todavía en formación, que era disputar el Ortiz, con sus 2000 metros de recorrido. Así las cosas, en el Derby Nacional el hijo de Soldier of Fortune no estaba puesto como sí lo estaban Nieto Mireyo y compañía. Incluso Mr. Leguía ya había ganado en 2200 metros al imponerse en el Clásico Marcial. En los potrillos, dar ese tipo de ventajas cuesta muy caro. Y en el caso concreto de El Armenio, le costó el Derby.

Analicemos qué ocurrió en el Ortiz de Zevallos. Espiritualmente, el potrillo del Myrna, ganó cayéndose a pedazos, pidiendo meta a gritos porque se le venían los indios encima. Se impuso por menos de un cuerpo, en gran parte porque su jinete Carlos Trujillo estuvo excepcional. El placé lo disputaron Victorioso Van y Nieto Mireyo, dos potrillos que fueron claramente adelantados por El Armenio la tarde de la Polla. Quedó la impresión de que si El Armenio corría el Ortiz, los pasaba de largo en los últimos doscientos metros, con zapatos y todo. Y lo más importante: hubiese quedado listo para el Derby Nacional.

También puede decirse que después de la batalla todos somos generales y que nadie sabe lo que podría haber pasado con El Armenio si corría el Ortiz de Zevallos. Perfecto, concedido el beneficio de la duda. Pero lo que sí es verdad es que el resultado del Gran Premio Nacional no da lugar a mayor debate. El Armenio respira la distancia (2600 metros es fondo-fondo aquí y en la China, en césped, en arena o en la pista que quieran) y si fue capaz de ganar como lo hizo en la Polla, bien pudo repetir el plato en el Ortiz. ¿Por qué falló en el Derby, entonces? Porque no estaba puesto al dejar pasar la segunda corona, porque sus rivales le llevaban esa ventaja que a la postre fue determinante y ello se vio reflejado en el resultado.

Aquí la línea la da el potrillo Rubirosa. A diferencia de El Armenio, Rubirosa no pudo participar en las dos primeras coronas por una lesión que lo sacó del Selectos de junio, carrera en la cual llegó a estar inscrito. El pupilo del Jet Set tuvo entonces que quemar etapas y aún sin ser ganador, llegó al Derby ajustado, mientras que El Armenio lo hizo demasiado contemplado y jugando a las escondidas. El resultado es conocido: Rubirosa hizo un carrerón, entrando tercero a menos de tres cuerpos de Nieto Mireyo y adelantando por más de diez cuerpos a El Armenio. Un mes después, ambos potrillos vuelven a enfrentarse en el Gran Premio. El Armenio ya está puesto, ya está ajustado, ya conoce la distancia y termina definiendo la carrera con Rubirosa. En el quién puede más, El Armenio desnivela y le gana por dos cuerpos al hijo de Pegasus Wind, nada menos que en 2600 metros.

Hay potrillos que llegan a la milla pero que se ahogan al subir a los 2000 metros. El ejemplo paradigmático es El Maharajá, el pupilo del stud Unicornio que ganó la Polla de Potrillos del año 2004 pero que desapareció en las dos curvas del Ortiz. En cambio, hay otros potrillos que corren bien en la milla y respiran sin problemas los 2000 metros del Ortiz, pero que el pulmón ya no les da para los 2400 metros del Derby. El caso que podemos mencionar es Destinado en 1988, que le ganó a El Duce las dos primeras coronas pero en la Cinta Azul tuvo que reconocer la superioridad del tordillo de Jorge Salas. Sin embargo, si un potrillo como El Armenio gana la Polla y luego es capaz de ganar en los 2600 metros del Gran Premio, no hay duda alguna de que no tiene problemas en respirar la distancia. Y si no corrió bien en el Derby, fue porque algo pasó en el camino. ¿No correr el Ortiz de Zevallos, tal vez?

Creemos que sí, que ahí está la respuesta. A nuestro entender, El Armenio es el mejor potrillo de la generación. Nos basamos en lo hecho por el zaino tanto en la Polla como en el Gran Premio. Nos quedamos con las ganas de verlo en el Ortiz, en donde hubiese tenido todo a su favor. Y su mala actuación en el Derby se debe al hecho de haber llegado a la gran carrera de noviembre dando una ventaja tan simple como poderosa (y además, completamente innecesaria): dejar pasar el Ortiz y saltar de la milla a los 2400 metros. Félix Banda y la gente del stud El Castillo se pisan la huasca con El Armenio y cometen un error del tamaño de una catedral. El precio a pagar es altísimo: se quedaron sin Ortiz y sin Derby, pese a tener al mejor potrillo. El Gran Premio –carrera que ya han ganado hasta en tres oportunidades– les debe saber a premio consuelo.

Esto no deja de ser una opinión muy personal. Como siempre, la respuesta final la tendrá el tiempo. Por lo pronto, podemos decir que el paso de El Armenio en las coronas del 2015 nos deja un par de reflexiones, como para discutirlas en rueda de amigos, parrillada de por medio y un buen trago en la mano. La primera reflexión es que en la hípica, como en la vida, gana el que arriesga, el que sale al frente a exponer, y no el que especula. La segunda reflexión bien puede ser una futura moraleja para los propietarios de los potrillos que participen en las próximas coronas de la hípica peruana: si tienes al ganador de la Polla y quieres ganar el Derby, tienes que correr el Ortiz.

Modificado por última vez en Miércoles, 30 Diciembre 2015 11:26

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