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Latino 2019: El CHS, el hipódromo de los 150 años

04 Febrero 2019 -  by Perú Hípico

El próximo 10 de marzo el GPI Latinoamericano (G1), la carrera hípica más importante de esta parte del continente, celebrará su edición número 35 cuando reúna a caballos de Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay, y lo hará en uno de los más bellos recintos de turf del continente: El Club Hípico de Santiago.

“El último reducto de la aristocracia”, como se le conocía al coloso del Barrio República, uno de los más acomodados de la sociedad en el Santiago de mediados del siglo 19, fue inaugurado el 20 de septiembre de 1870, aunque su fundación se dio un año antes, en 1869. Es decir, hace 150 años.

Santiago, por esa época, era una ciudad casi pueblerina, de unos 250 mil habitantes. Chile, en general, basaba su economía en la actividad agrícola del centro y sur del país y en la riqueza minera del norte, con la explotación de oro, plata, cobre y carbón. En paralelo, las ideas casi peregrinas de la industria ferroviaria seducían a unos pocos visionarios, quienes serían luego los grandes empresarios de la pujante nación.

En ese contexto, muchas familias inglesas afincadas en la ciudad empezaron a organizar carreras cortas a las que llamaría “El Desafío”, lo que posteriormente serían conocidas como carreras “A la chilena”. Es decir, un hacendado le proponía a su oponente enfrentar caballo contra caballo en una distancia corta. Fue la semilla de la actividad hípica en el vecino país del sur.

El primer hipódromo inaugurado en Sudamérica fue el Valparaíso Sporting Club, más conocido como el Hipódromo de Viña del Mar, en 1864. Pero solo cinco años después, ya se vivía la fiebre del turf en el Club Hípico de la capital.

El CHS era un recinto donde las clases más acomodadas se daban cita para ver a los grandes campeones de ese entonces. Y se fue consolidando con el paso de los años en un lugar donde asistían personalidades del mundo político, empresarial y comercial. Ir al Club Hípico de Santiago era hacerlo al lugar de las grandes reuniones sociales.

El domingo 2 de noviembre de 1873 se disputó el que –hasta hoy– es el clásico hípico más antiguo de Chile y el segundo de mayor tradición en la hípica americana (superada por el Belmont Stakes, en Nueva York): El Ensayo. Y se disputó en el Club Hípico de la capital.

Carrera reservada sobre 1.200 metros, la competencia fue subiendo de distancia hasta quedar con sus durísimos 2.400 metros desde 1926. La edición inaugural fue ganada por la yegua “Dinorah”, una hija del padrillo inglés Fanfarrón, considerado el primer gran semental que llegó al país de la Estrella Solitaria.

Este caballo fue importado en 1865 por el empresario Luis Cousiño, quien junto a Francisco Baeza Sotomayor serían los fundadores del Club Hípico de Santiago. Así se dio inicio a la historia de la gran carrera sureña, uno de los símbolos del turf de este país.

El Clásico El Ensayo representa hoy el inicio de la Triple Corona Nacional del turf chileno y nunca se dejó de disputar. Ni siquiera tras el fallecimiento del Presidente José Manuel Balmaceda, quien se suicidaría el 19 de septiembre de 1891, solo días antes de la gran carrera. Ese año, la competencia la ganó Wanderer. Solo meses después, un voraz incendio destruyó muchas de las instalaciones de madera y cristal con las que se había construido el bello recinto, obligando a su reconstrucción.

Pero en 1923 y gracias a la iniciativa de Ricardo Lyon, el Club Hípico de Santiago cambiaría su rostro y gracias a la sapiencia del arquitecto Josué Smith Solar es que se pudo remodelar bajo la inspiración del bellísimo hipódromo de Longchamps, de París.

Hoy, el recinto de la Avenida Blanco Encalada cuenta con una pista principal, en pasto, de 2.400 metros de longitud, con un ancho de 40 metros, mientras que la cancha de arena tiene una dimensión de 2.100 metros x 25 metros de ancho. Sus tribunas, que pueden albergar a casi 60 mil personas, disfrutan de la maravillosa vista a la Cordillera de los Andes, majestuoso e imponente.

En el 2002 fue declarado Monumento Histórico de la Nación y en el 2010, el terremoto que golpeó la capital chilena originó que parte del frontis que rodea la entrada se desplomara, aunque sin dañar mayormente la estructura del recinto.

Hoy, el Club Hípico de Santiago luce renovado para recibir a los cientos de invitados de todas las partes de Sudamérica que llegarán para la justa del 10 de marzo. Un hipódromo bello y con tradición, el mejor escenario para los 35 años de vida de la ‘gran carrera’.

Modificado por última vez en Lunes, 04 Febrero 2019 18:56