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Haras San Pablo: 40 años de un sueño hecho realidad

07 Agosto 2019 -  by Néstor Obregón Rossi

En la historia de la crianza del purasangre peruano, el Haras San Pablo ocupa un capítulo importante. No solo porque con su fundación se abrió una etapa de gloria en nuestro elevage, sino por la larga lista de buenos caballos que salieron de sus praderas para engrandecer la actividad hípica.

La casa de Artigal, Texfina, El Amanecido, Sharaf, Lady Shatzi y tantos otros buenos campeones cumplió 40 años hace unos meses y, en estas épocas complicadas, donde el turf se bate en duelo a muerte con otros espectáculos que atraen a los nuevos públicos, es más que un gran mérito llegar a las cuatro décadas.

¿Cómo se gestó esta idea y cuáles fueron los inicios de esta empresa que es uno de los íconos de la crianza local? Reunimos declaraciones, artículos y charlas con sus protagonistas para conocer esos primeros años del criadero que produjo caballos emblemáticos para nuestro turf.

UNA PROPUESTA DE ALFONSO PRADO

“La fecha exacta de la fundación del Haras San Pablo fue el 30 de marzo de 1979. Fue Alfonso Prado Montero quien le propuso la idea a sus amigos Ernesto Arrarte Airzcobe, Guillermo Boza Vega León y a mi padre (Eduardo Villarán Aizcorbe) de empezar en el apasionante mundo de la cría”, nos cuenta Eduardo ‘Wally’ Villarán Gallagher, actual Gerente General de la cabaña de los colores negro y rojo. “Fue en Ancón”, complementa.

Prado Montero había tenido éxito en la crianza con el Haras Santana, por lo que sabía bien cuál era la ruta a seguir para empezar este nuevo sueño. “Alfonso se había quedado sin su criadero y me llama un día, en 1978, para proponerme la idea de formar un haras chiquito, de 15 o 20 hectáreas. Al comienzo me rehusé”, confiesa Eduardo Villarán Aizcorbe, uno de los fundadores, en una entrevista realizada hace seis años.

“Yo tenía un stud con buenos caballos, pero no imaginaba incursionar en la crianza. Pero sabía que Alfonso era un hombre de visión y finalmente acepté pensar la propuesta. Luego animamos a Guillermo Boza y a mi primo Ernesto Arrarte, quienes tenían muchas inquietudes por la hípica, y decidimos fundar el haras”, indicó Villarán Aizcorbe, quien a finales de los 70 gozaba de mucha fama en el mundo de la natación, debido a sus múltiples medallas en competencias internacionales, representando al Perú.

“Nosotros queríamos ponerle de nombre algo con ‘San’ al criadero. Y Guillermo Boza nos sugiere ponerle Haras San Pablo porque había tenido la desdicha de perder a su hijo Manuel Pablo, solo unos meses antes, en un accidente de aviación mientras cumplía su servicio militar en la División Aerotransportada del Ejército. La propuesta, como entenderás, fue aceptada de inmediato por todos nosotros”, recordaba Villarán Aizcorbe.

LA CONSTRUCCIÓN DEL HARAS

Para poner adelante el proyecto se buscó un terreno adecuado para la cría del caballo de carreras. Se alquiló un terreno en la zona de Chacra y Mar, en Chancay, junto a Pasamayo, que funcionó provisionalmente mientras se adecuaban las tierras adquiridas a Enrique Dibós Dammert en la parte alta de la Irrigación Santa Rosa, en Sayán, al norte de Lima. “No fue fácil encontrar los terrenos, pero finalmente se pudo adquirir estas 50 hectáreas”, contó ‘Wally’ Villarán.

En paralelo, los trabajos de construcción del nuevo haras avanzaron a paso rápido. “Las ideas y conceptos de cómo estructurar el criadero fueron recabados minuciosamente por Guillermo Boza, Ernesto Arrarte y mi papá, quienes visitaron los mejores centros de crianza en Estados Unidos, Inglaterra y Argentina para, dentro de lo posible, aplicarlos al Perú”, agregó.

“En el plazo de un año se construyeron los dos pabellones de cuida (36 boxes), 10 casas para los trabajadores, una casa para el Administrador, un pabellón para los padrillos y otro para las yeguas madres por parir, un torno de entrenamiento para los productos antes de salir a venta, instalaciones de agua, luz, etc. Simultáneamente se diseñaron 20 potreros con sus cercos de postes y tablas correspondientes, en los cuales pastorean permanentemente y hasta el día de hoy las yeguas madres y los productos de meses y de año y medio”, siguió relatando Wally Villarán.

Al inicio de este proyecto, el Haras San Pablo no tenía mucho, más que un caballo y algunas yeguas madres. “Alfonso trajo de padrillo a un caballo suyo de nombre Bizarro, que había ganado el Ortiz de Zevallos y comenzamos comprando yeguas. Entre ellas, a un par que tenía Felipe Rospigliosi en el Haras Los Pacaes, que fueron Diatomea y Fair Heven. Y en el cruce con El Fuhrer nos dieron nuestros dos primeros grandes caballos: Diatómico y El Amanecido, respectivamente”, relata Eduardo Villarán Aizcorbe. “Las otras yeguas las fuimos adquiriendo de saldos que dejaban los haras en el sur”, agregó.

De su primera producción, compuesta por ocho crías, EL AMANECIDO llegó a ser ganador de Grupo 1 y DIATÓMICO destacado ganador clásico, mientras que los seis productos restantes, todos, fueron ganadores.

Sin embargo, los cuatro socios sabían que si querían crecer había que invertir en el nuevo proyecto (que ya empezaba a ser una realidad) y comenzaron a mejorar las instalaciones y las líneas de sangre. “Tuvimos la suerte que ni bien empezamos a producir caballos adquirimos un padrillo que había cumplido campaña en Irlanda, llamado Festival Town, que en solo 2 generaciones produjo varios ganadores clásicas y yeguas que luego fueron muy buena reproductoras”, sostuvo Villarán Aizcorbe.

LOS PRIMEROS CAMPEONES

Tras los éxitos obtenidos por EL AMANECIDO y DIATÓMICO, el Haras San Pablo tuvo en su segunda producción, nacida en 1980, a un caballo corredor y que se metió entre los mejores de su generación: BÓLIDO, Campeón de 2 años y ganador de la Polla de Potrillos (G1) a los 3 y del Clásico Jockey Club del Perú (G1) a los 5 años.

A partir de ahí comenzarían a aparecer una serie de grandes exponentes en las pistas, como fue el caso de FURIOSO, regalando en 1983 el primer Derby Nacional (G1) de los 7 con los que cuenta la cabaña. Y al año siguiente ARTIGAL, primer ganador internacional para el criadero y que luciría su talento no solo en Monterrico, sino en el exterior, donde llegó cuarto en el GP Carlos Pellegrini (G1) de Argentina en 1984 y cuarto en el Gallant Fox Handicap (G2) de Nueva York en 1985.

Tras ARTIGAL apareció MI COLORADO, defendiendo con valentía el Derby Nacional (G1) de 1986 sobre una yegua también egresada del San Pablo como TEXFINA, que luego fue ganadora internacional en Chile, venciendo de punta a punta y por 7 cuerpos en la arena palmeña, para cerrar con broche de oro una década notable con la aparición de MISILERO, ganador internacional en Lima y al que se le escapó por muy poco el triunfo en el Latinoamericano de 1988, disputado en el Club Hípico de Santiago de Chile.

LOS TIEMPOS ACTUALES

Contar los 40 años del Haras San Pablo trascendería este artículo a algo mucho más elaborado, pero sin duda el aporte que le hizo al elevage nacional, merecía el reconocimiento en estos primeros 40 años que traen consigo el recuerdo de 55 victorias de Grupo 1, incluyendo 7 ganadores del Derby Nacional y casi 60 Premios Postín que hablan por sí solo de la importancia de este criadero en la hípica peruana.

Hoy, la sociedad está formada por Gonzalo de la Puente Lavalle, Francisco Moreyra García Sayán y Eduardo Villarán Aizcorbe, quienes han renovado energías para consolidar a esta marca como una de las más importantes del mercado. “Esta idea la mantenemos con mucha mística y humildad, porque sabemos que el reto siempre será muy difícil; pero le ponemos pasión y amor al Caballo de Carreras y confiamos en que los grandes triunfos seguirán viniendo”, dice Wally Villarán. Una promesa renovada y que, estamos seguros, seguirán cumpliendo.

 

Foto 1: Socios fundadores del Haras San Pablo en gráfica de 1980. De izq. a der.: Guillermo Boza Vega León, Alfonso Prado Montero, Eduardo Villarán Aizcorbe y Ernesto Arrarte Aizcorbe. Reproducción de foto: José L. de la Cruz Salvador.

Foto 2: El HSP desde lo alto de los cerros de la Irrigación Santa Rosa. Se aprecian la casa de los trabajadores, caballerizas y torno de entrenamiento. Foto: José L. de la Cruz Salvador

Foto 3: Artigal, el primer gran campeón del Haras San Pablo. Foto: Archivo Perú Hípico

Modificado por última vez en Jueves, 08 Agosto 2019 17:32