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Derby 2019: Pompeya, la influyente matrona de la Cinta Azul

08 Noviembre 2019 -  by Néstor Obregón Rossi

Cuando se escriba la historia de la crianza del caballo de carrera en el Perú, el caso de Pompeya debe ocupar un capítulo aparte. De esta yegua descienden nada menos que cinco vencedores del Gran Derby Nacional (G1), tres de los cuales fueron hijos suyos. Un caso para recordar y repasar, ad portas de una nueva edición de la carrera más importante del turf peruano.

Pompeya fue el primer caso de un caballo nacido y criado en el país que luego trascendió en la crianza nacional y, podría decirse, con absoluta justicia, que se trató de la primera matrona de nuestro elevage.

Nacida en 1892 en el Haras Vilcahuara, era una hija del padrillo chileno Royal Prince –el primer gran semental que llegó a nuestro medio importado por Augusto B. Leguía– y la yegua Petita (por Rapture). Esta última fue ganadora clásica en los Estados Unidos y luego fue importada como reproductora por el empresario G. Backus.

Pompeya fue una destacada ganadora en la Cancha Meiggs, en el Callao, aunque su fama llegó con su ingreso al criadero. Allí dio inicio a una estirpe que se prolongó por varios años, produciendo a los primeros grandes caballos nacionales, capaces de hacerle frente con total éxito a los productos importados, mayoritarios y esenciales, para el desarrollo de la actividad.

El primer caso fue el de TROYA II, una alazana hija del padrillo argentino Gaucho, que era la engreída de la afición por esa época. Con la monta del controvertido jinete estadounidense Frank Gutiérrez, la defensora del Stud Alianza batió por 2 cuerpos a Lirio en el Derby de 1905, marcando 1min17s4/5 para los 1.200 metros.

Al año siguiente, RIENZI, propio hermano de Troya consiguió la victoria en la máxima prueba del turf. Con Luis Benitez en controles venció por dos cuerpos a Bohemia en 1min17s0 para los seis furlones.

En 1911, DEMÓCRATA se convirtió en el tercer hijo de Pompeya que se impuso en el Derby Nacional. El pupilo del Stud Porte Bonheur fue el único macho de aquella edición y terminó superando a las potrancas Folette, Mondanite, Alba y Friné en 1min54s1/5 para los 1.700 metros.

Un año antes, otra hija de Pompeya buscó ser la cuarta ganadora del Derby Nacional. Fue NYDIA, una hija de Tim Toolin que llegó cuarta ante los campeones de ese año, Pisco y Folié. Sin embargo, su importancia en la cría se sintió en los siguientes años.

La fama de Pompeya no quedó ahí. En 1919, otro hijo suyo tentó el Derby Nacional. Se trató de OTOÑO, un descendiente de Goldstream que aparecía como uno de los favoritos de la competencia. De hecho fue el que cargó el peso del desarrollo y terminó cediendo en los 800 metros finales ante el arrollador paso de Peruano, posterior vencedor de la competencia. El puntero quedó en la tercera posición, perdiendo el placé cerca de la meta. Meses más tarde, se cobraría la revancha con el ‘Derby-winner’ en el Clásico Nacional.

Una década después, un bisnieto de la gran influyente matrona también escribiría su nombre en la lista de ganadores de la Carrera del Año. Se trató de LUCIFER, hijo de Strike y Ninfa (Goldstream y Nydia). Ganador de la Polla de Potrillos, el también pupilo del Stud Alianza y bajo el cuidado de Santiago Ferrando, batió por 6 cuerpos a Volcán en el Derby de 1929. Tiempo después, ganaría el Clásico Augusto B. Leguía, siendo el primer macho ‘Triple Coronado’ de nuestra hípica.

Por si fuera poco Ninfa produjo otro ganador de la máxima carrera: BEROLINA, hija de Simplón, que había ganado la Polla en gran forma y repitió por 3 cuerpos en la edición del Derby de 1938, defendiendo los colores del Stud Sajonia.

Y como cereza en el pastel, Ninfa también había producido a DINAH (Misterio), titular de la Polla de Potrancas 1935 y es considerada una de las 4 yeguas en toda la historia en ‘dobletear’ en la primera corona de las hembras. Aunque eso es material de otro artículo.

SU TRÁGICO FINAL

Hacia 1920, ya con 28 años de edad, Pompeya, la primera yegua influyente de nuestra crianza del caballo de carrera encontró un final triste y completamente absurdo. Cuenta una crónica de la revista El Turf que al hacerse la separación de las yeguas de cría que iban a ser servidas en el Haras Vilcahuara, la anciana matrona fue montada irresponsablemente por un peón, quien la hizo correr 200 metros, al término de lo cual cayó muerta de un paro cardíaco.

Fue el punto final a una historia de notable éxito en nuestra hípica y que se prolongó por varias décadas.

Con tres hijos y dos bisnietos ganadores del Derby Nacional, Pompeya cerró así un ciclo formidable como matrona y es, sin ninguna duda, yegua base de nuestro turf, aunque el paso de los años haya ido borrado de las nuevas generaciones su gran aporte a la industria. Algo que, afortunadamente, puede revertirse.

 

 

Foto: Troya, una de las hijas de Pompeya, ganando el Derby de 1905.

Crédito de Foto: Libro Los Primeros 100 Años del Derby Nacional

 

Modificado por última vez en Jueves, 08 Noviembre 2019 13:51