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Última actualizaciónJue, 20 Feb 2014 2am

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Arcadia, California. Rafael Bejarano volvió a hacer noticia el fin de semana en los Estados Unidos cuando llevó al éxito, por segundo año consecutivo, al destacado Goldencents en la Breeders’ Cup Dirt Mile (G1), lo que le permitió alcanzar su quinto triunfo en la millonaria y mundialmente famosa serie hípica.

Cuando se haga un listado de los recientes grandes caballos que destacaron en la hípica peruana, el nombre de Zeide Isaac (USA, Freud) va a estar entre los primeros, sin ninguna duda. Por su nobleza, por su entrega, por todo lo que dio en las pistas y la forma cómo representó a la hípica peruana en el exterior, se ganó su sitio en la historia reciente de nuestro turf.

Los hinchas de Universitario de Deportes, lo recuerdan casi con devoción. Los del Sporting Cristal, como un verdugo. Era el 19 de noviembre de 1995 y se jugaba el clásico moderno entre cremas y celestes por el octogonal de ese año. El Nacional reventaba de gente y explotó más a los 74 minutos cuando Alex Rossi, el delantero brasileño que jugaba para los de Odriozola anotaba el 2-0 definitivo.

Habrá que ir acostumbrándonos a oír o leer seguido el nombre de VALIANT EMILIA (Pegasus Wind), la valiente yegua peruana que viene de ganar hace unos días el Clásico César A. del Río (G3 – 2.000 m), clasificando a la Breeders’ Cup Distaff (G1 – 2.000 m) de octubre próximo. Necesario es entonces ir conociendo los orígenes de la próxima representante nacional en la millonaria justa estadounidense.

Los amantes del fútbol tuvimos que dejar de lado la euforia que vivimos en estos días gracias al Campeonato del Mundo para lamentar la partida del primer astro del balompié. Porque antes de Pelé o Maradona, el nombre de Alfredo Di Stefano era el símbolo del buen juego, la destreza y la garra.

Carrera con tradición, el Clásico Jockey Club del Perú (G1) es una de las competencias más longevas del calendario hípico nacional. Con 68 ediciones disputadas hasta el 2013 –de forma consecutiva, desde su instauración en 1946– la prueba llegó a ser en su momento una de las más importantes de la región, atrayendo a los mejores caballos de Sudamérica cuando se le daba categoría internacional y se hacían las invitaciones a las delegaciones de los países hermanos.

Si hay una yegua a la que la historia del turf le debe guardar varias páginas de reconocimiento es LA CHAPOSA. Campeona velocista e ícono del turf en los 80 en Monterrico, su fama se internacionalizó cuando se instaló como madre en los Estados Unidos, propiamente en el Estado de Florida, y allí produjo una larga lista de descendientes que, hasta hoy, la siguen manteniendo vigente en el elevage mundial.

Los recientes logros conseguidos por los hijos de FIO DA SEDA, una de las matronas más representativas del Haras El Embrujo, nos impulsa a escribirle estas líneas, indagando un poco más en sus orígenes y tratando de encontrar esos puntos más importantes en su árbol genealógico que puedan explicar esas bondades que la están haciendo una de las yeguas madres más trascendentes de los últimos tiempos en el mercado peruano.

Llamarlas el sexo débil sería lo más falso que se pueda decir. Las yeguas son, en muchos casos, verdaderas exponentes de una calidad que ya quisiera tener el caballo más aguerrido en una carrera. El próximo GPI Latinoamericano (G1 – 2.000 m) es la prueba de ello. Dos yeguas serán parte de la delegación peruana y deberán seguir exhibiendo su calidad para coronarse como la mejor del continente.

A poco más de dos semanas para el desenlace de la Triple Corona de los Estados Unidos 2014 y la posibilidad de tener al décimo segundo héroe capaz de lograr hilvanar de un solo aliento las tres gemas más importantes del turf, quisimos navegar por los archivos y conocer algunos detalles de la historia de esta importante serie hípica.

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